Ciclos de la vida

La Ley de los Ciclos nos recuerda, que el Universo está en continuo cambio, en continuo movimiento y que al mismo tiempo que las estaciones cambian, también debemos hacerlo nosotros. Que nuestros viejos hábitos no deben controlar nuestra vida. Nuestro pasado no tiene por qué convertirse en una rémora para nuestro futuro. El cambio debe darnos mayor conciencia, sabiduría y paz y debe estimularnos a evolucionar y a cerrar con éxito los ciclos de nuestra vida, porque las cosas pasan y no vuelven más.

 

La Ley de los Ciclos enseña que, a los momentos de salud, de paz y de progreso les siguen momentos de enfermedad, de angustia y de necesidad; pero estos momentos también pasarán, porque siempre, después de la tormenta llega la calma; por lo cual, no te desesperes aunque sientas que el mundo se hunde bajo tus pies, porque siempre amanece y cada amanecer te ofrece una oportunidad, y, cuando estés en tiempo de “vacas gordas” recuerda que la fortuna es veleidosa y así como viene, así se va; por lo cual, sé humilde, sé prudente y administra con sabiduría tus momentos de bonanza, y guarda para los tiempos de “vacas flacas” que están a la vuelta de la esquina.

 

Desgraciadamente los seres humanos no valoramos las cosas hasta que las perdemos. 
Establece expectativas y objetivos lógicos y planifica los ciclos de acción. Necesitas desarrollar sentido de la situación para saber siempre qué hacer, cómo y cuándo actuar, de modo que siempre actúes en el momento oportuno. Muchas cosas no se logran por no saber encontrar el momento indicado para actuar.

 

Una persona que no pone base académica en la infancia y en la juventud, después todo se hace cuesta arriba, debido a que el cerebro se acostumbra a la pereza mental. Hoy sabemos que las distintas conductas humanas están determinadas por hábitos adquiridos. Los seres humanos creen que toman decisiones cuando quieren y como quieren, pero no es así. Son los hábitos adquiridos los que nos impulsan a actuar de acuerdo a fuerzas subconscientes que hemos alimentado a lo largo de la vida. Si las decisiones dependieran de nuestra voluntad, nos resultaría fácil cambiar ciertas conductas que nos causan problemas, pero todos sabemos lo difícil que es cambiar.

 

Cuando las personas no cierran los ciclos en el momento debido, es decir, cuando no hacen lo que deben hacer en el momento oportuno, queda algo sin resolver que se convierte en obstáculo para lograr objetivos superiores.

Las personas y la sociedad tienen muchas deudas contraídas con la vida, como resultado de tareas incumplidas, de cosas mal hechas, de ciclos no cerrados, por lo cual, viven atrapadas en ciclos inconclusos a nivel intelectual, afectivo, moral y espiritual.

Repiten todos los días las mismas acciones, porque es lo único que saben hacer, y, como la vida es cambio, progreso y evolución, cada día se alejan más del éxito y de la felicidad.

 

Existen muchas circunstancias externas que influyen en nuestra vida para bien y para mal. Es responsabilidad de cada persona aprovechar lo bueno y protegerse de lo malo. La naturaleza no escucha razones, la Ley es “Adaptarse o morir” Lo que funciona bien sobrevive y lo que funciona mal, muere. La muerte a nivel humano puede ser: afectiva, moral o espiritual. Existen muchas personas moribundas desde el punto de vista afectivo, moral y espiritual. Si entras en internet podrás encontrar estadísticas sobre suicidios. Cada día se suicida más de tres mil personas, debido a que no soportan la angustia existencial, la frustración…

 

Hoy la sociedad está plagada de personas que fueron mutiladas mentalmente en la infancia; personas temerosas, inseguras, poco creativas, poco sociables y poco productivas.

 

Desde niños nos dicen que la vida es difícil, que es lucha, trabajo, competencia. Nos educan para que nos adaptemos a las exigencias de la sociedad, para lo cual, tenemos que renunciar a lo mejor de nosotros mismos: la espontaneidad, la creatividad, la libertad, etc. De esta forma nos convertimos en piezas anónimas del gran robot económico y social.

¡Qué distintas serían las cosas si nos hubieran educado para la libertad, para la creatividad y para la excelencia! Entonces la sociedad estaría formada por personas creativas, emprendedoras, productivas y exitosas, y la ignorancia y la pobreza serían sólo recuerdos de tiempos pasados. Pero la realidad es otra. Nos dieron un pez pero no nos enseñaron a pescar. Somos una sociedad mediocre que ha progresado mucho pero ha evolucionado poco.

 

Las personas tenemos demasiados ciclos inconclusos, lo que significa, grandes deudas con la vida. Mientras no cancelemos estas deudas, nuestra ineficacia nos cerrará el camino hacia el éxito.

 

Cuál es la solución

Puesto que la mentalidad y la dinámica de la sociedad no van a cambiar, lo único que te queda es cambiar tú. Tú no puedes cambiar la sociedad, pero tampoco tienes por qué pagar los platos rotos de la historia ni someterte al ritmo de la sociedad. Si cambias tú, la sociedad cambiará para ti. Esto no significa que la sociedad estará a tus órdenes y te resolverá las cosas. Significa que, sin importar lo que ocurra, tú funcionarás por encima de las circunstancias y tendrás control sobre tu vida. De esta forma podrás caminar hacia el éxito, paso a paso, disfrutando sin prisa y sin angustia el placer de vivir y de sentirte protagonista de tu destino.

 

Lo ideal sería que las personas tomaran conciencia de que dependen de la calidad de lo que hacen, porque, en definitiva, cada quién aprende de sí mismo. Al hacer bien las cosas creamos las condiciones para hacerlas mejor mañana.

El aprendizaje, el desarrollo y el éxito, dependen de un proceso interno que construye cada persona a través de su esfuerzo y dedicación. El éxito y la felicidad son una conquista personal, así como el fracaso y la frustración son responsabilidad de cada persona.

 

Toma conciencia de esta realidad, planifica tu vida y adelantate al futuro, de modo que tu cerebro tenga respuestas para las cosas que están por venir.

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