La importancia del pensamiento científico y el espíritu crítico

El científico alemán premiado con el Nobel de Física Albert Einstein dijo que «la ciencia sin religión está coja, y la religión sin ciencia está ciega». Es cierto que sería ingenuo afirmar que la ciencia lo es todo o lo conoce todo; pero tenemos que ser conscientes de hasta qué punto los conocimientos y los avances en la ciencia han sido, y siguen siendo, esenciales para el desarrollo de nuestra cultura y nuestra sociedad. El pensamiento científico nos permite establecer bases sólidas de crecimiento, adquiriendo los conocimientos y las herramientas esenciales para mejorar nuestra educación, nuestra salud, nuestro bienestar y el desarrollo tecnológico que nos permite explorar y descubrir nuestro entorno con curiosidad y eficacia.

Es importante promover el pensamiento científico a la vez que ético desde la educación y formación de los individuos de una nación, para que éstos puedan poseer las estrategias necesarias para llevar a cabo un desarrollo armónico con su entorno y sostenible con los recursos del planeta. En la actualidad los valores morales parecen estar tambaleándose, y la falta de formación y cultura relacionada con la ciencia, hace que cobren fuerza determinadas prácticas o disciplinas de dudosa credibilidad y aplicación.

El pensamiento científico se sustenta en los siguientes parámetros:

  • Objetividad. Pretende ser imparcial y registrar los hechos tal y como suceden.
  • Racionalidad. Parte de leyes y conocimientos científicos consolidados.
  • Metodología. Se aplica con un orden concreto.
  • Trascendencia. Va más allá de los hechos observados y registrados.
  • Análisis. Separa y estudia rigurosamente las partes de la ciencia concreta hasta llegar a conocer sus principios y elementos.
  • Orden. Está ordenado y jerarquizado.
  • Predicción. Anticipa cuando un hecho volverá a darse, incluso favorece su aparición combinando los elementos necesarios para ello.

Los conocimientos científicos se obtienen mediante observaciones y experimentaciones en ámbitos específicos. A partir de éstos se generan preguntas, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico. Estos métodos de investigación se basan en estudios empíricos y en la medición. La aplicación de estos métodos y conocimientos conduce a la elaboración de nuevo conocimientos en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables, referidas a observaciones pasadas, presentes y futuras.

Los pasos del método científico son los siguientes:

  1. Observación de los hechos.
  2. Comprensión de los hechos a través de leyes.
  3. Formulación de hipótesis.
  4. Comparación de los resultados experimentales con las hipótesis formuladas.
  5. Predicción de nuevos hechos.

La divulgación científica tiene como objetivo hacer asequible el conocimiento científico a la sociedad más allá del mundo puramente académico. No obstante es esencial que cuando nos expongamos a ella lo hagamos con un conocimiento sobre los aspectos básicos de la ciencia, y tras haber desarrollado un espíritu crítico. Ello implicaría aplicar el razonamiento sobre una idea desde varias perspectivas y del modo más objetivo posible, utilizando todas nuestras capacidades intelectuales. Esto nos obliga a reconocer que el conocimiento del ser humano engloba los siguientes aspectos:

―Aquello que se sabe.

―Aquello que no se sabe.

―Aquello que se desconoce que no se sabe.

Es fundamental desarrollar el autoconocimiento para eliminar el último aspecto y poder así tomar conciencia de lo que se sabe y lo que no, reduciendo así estos tres aspectos a solo dos: lo que sabemos y lo que no.

Debemos hacer uso de nuestro pensamiento crítico para analizar, entender y evaluar la manera en la que se organizan los conocimientos con los que pretendemos entender el mundo y representarlo; sobre todo las opiniones o afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aparecer como verdades incuestionables.

Como hemos dicho en el inicio, a día de hoy los principios éticos y morales parecen afanarse por mantenerse a flote. Esto parece haber provocado una tendencia emergente de apariciones de nuevas prácticas y pseudociencias. Estas se basan en determinadas creencias y métodos que se presentan utilizando un léxico relacionado con determinadas ciencias, lo cual lleva a una serie de confusiones y situaciones de ambigüedad, ya que no siguen un método científico válido, lo que les hace carecer de consistencia y fiabilidad como ciencias. A lo largo de la historia han sido muchas las pseudociencias que se han practicado tales como la astrología, la alquimia, la parapsicología o la homeopatía.

A día de hoy, con un cariz más moderno, se están utilizando en determinados campos nuevas prácticas como la programación neurolingüística, la biodescodificación o el eneagrama. Es posible que algunas resulten útiles en determinadas situaciones y con individuos concretos, ya sea porque realmente puedan tener algún efecto beneficioso, o bien porque actúen como efecto placebo. No obstante bajo ningún pretexto podemos tratarlas como ciencias y ponerlas a la altura de la anatomía, la filosofía, la educación, la psicología, la medicina o la psiquiatría, puesto que carecen de fundamento científico y se basan en teorías no demostrables, en determinadas experiencias ―no extrapolables a la totalidad de las situaciones―, y opiniones de algunos autores.

El doctor en Medicina por la Universidad de Granada y doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford Francisco Mora nos dice que es una lástima que en nuestro país no se promueva una cultura por la ciencia. España no ha recibido ningún galardón destacable en ciencias desde que el médico Santiago Ramón y Cajal recibió el Premio Nobel de Medicina en 1906, en reconocimiento de su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso. Puede que sea por este motivo por el que determinadas prácticas, que se encuentran situadas fuera del marco de la ciencia, vayan ganado un mayor terreno en diferentes ámbitos de aplicación. No obstante el doctor Mora nos dice que en breve la neurociencia ―constituida por diferentes ciencias que estudian el sistema nervioso humano― nos permitirá realizar un estudio del cerebro a mayor profundidad, lo cual nos permitirá basarnos en datos más objetivos sobre cómo nos afectan determinados sentimientos o emociones, o qué ocurre a nivel cerebral en el proceso de aprendizaje.

Esto hará posible que ya no nos basemos en experiencias ―las cuales pueden ser variables― o en opiniones. La neurociencia podrá aportarnos datos reveladores, observables, medibles y susceptibles de registro que nos ayudarán a entender nuestra forma de pensar, de relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno.

En Nueces y Neuronas pensamos que el futuro del ser humano requerirá un modo de actuación multidisciplinar desde el punto de vista de la ciencia. Cada uno de los campos científicos deberá combinarse con otros, evitando actuar de forma aislada. No obstante tenemos que cobrar conciencia de la importancia de no dejar que la ciencia se impregne de determinadas prácticas que desdibujen sus límites, provocando una pérdida de rigurosidad, seriedad e incluso eficacia. Por eso te recomendamos que cada vez que te acerques a una nueva práctica, método o disciplina lo hagas con curiosidad, pero también con objetividad, pensamiento científico ―no necesariamente escéptico―, y con espíritu crítico.

Infórmate bien sobre ese campo, ¿cuál es su origen? ¿Quiénes son los autores más destacables? ¿Cuál se supone que es su ámbito de aplicación? ¿Tiene rigor científico? ¿Hay estudios que lo avalan? ¿En qué fuentes de información serias me puedo informar? Deberemos analizar la información de forma crítica y objetiva.

Finalmente si alguna de estas prácticas crees que realmente te es útil, por supuesto es legítimo que la utilices y le saques el partido que consideres, pero siempre que la recomiendes, hables de ella a otras personas o divulgues información relacionada con ella, procura no evangelizar y explicar siempre de forma clara el contexto en el que se encuentran, ya que es posible que a ti te haya sido útil, pero puede ser motivo de frustración, desorientación o una fuente de malestar para otra persona que no la entienda o la tome como una verdad inamovible.

A continuación os dejamos un vídeo sobre la importancia de introducir el pensamiento crítico en el ámbito educativo. ¡Esperamos que los disfrutéis!

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