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Miguel Ángel Martínez-González: “No hay ni una galleta sana”

Mi hijo desayuna galletas

Catedrático de la Universidad de Navarra, defiende las bondades de la dieta mediterránea

“El estilo de vida tiene más influencia en nuestra salud que los genes”, dice

El doctor Miguel Ángel Martínez-González suele ir a tiro hecho al supermercado. “Evito el pasillo de bebidas azucaradas; también toda la zona de helados, bollería y pastelería”, cuenta con sorna. Las carnes rojas y procesadas, ni las mira. Se para, eso sí, en el jamón y en el vino -“con más de 45 los hombres y más de 55 las mujeres, si uno ha tomado alcohol antes, el vino tinto es lo más recomendable para tomar con la comida como un patrón alimentario”-.

“El pan blanco es un desastre, sobre todo para las personas que tienen obesidad”, problema que en el caso de nuestro país afecta ya al 70% de la población. “Es el peor alimento porque lo metemos en todas las comidas, como si nada, es de absorción muy rápida porque es puro almidón, refinado y tiene mucha sal”. Seguimos con la compra. “La leche, mejor desnatada; en el pan de molde me fijo en la etiqueta, que esté elaborado con harina integral”… De las galletas hablamos en un rato.

Catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra y catedrático visitante en Harvard (EEUU), este hijo de endocrino es además experto en dieta mediterránea. Defensor a ultranza de la prevención para reconducir una situación que nos aboca a que en 2030 haya en el mundo más personas obesas que con un peso normal, habla sin tapujos de la mala praxis de la industria alimentaria -a la que llega a comparar con las tabacaleras hace unos años-, del compadreo entre médicos y multinacionales, critica la filosofía del consumismo y carga contra la permisividad de los padres a la hora de educar en la mesa a los niños. Acaba de publicar su libro ‘Salud a ciencia cierta. Consejos para una vida sana’ (Planeta), una guía para trabajar un estilo de vida saludable sobre la base de la dieta mediterránea.

“Los índices de obesidad infantil son terribles en nuestro país”, recuerda. Cuanto más joven es la gente, más lejos se encuentra de la dieta mediterránea. “Los padres son muy permisivos con los niños: las chuches, vamos a celebrar en McDonalds el cumpleaños, los dulces y postres lácteos llenos de azúcar porque son más cómodos que pelar una fruta… Esto hace mucho daño y se concentra en los sectores más desfavorecidos”.

Retomamos el tema de las galletas: “No hay ni una galleta sana en el mercado”. Tajante. Por mucho sello que lleve decorando el cartón. “Se utiliza la grasa más barata, como la de palma, tienen siempre harina refinada, colorantes, espesantes, conservantes y luego les ponen la etiqueta que quieren”. Otro frente importante, el del etiquetado.

“La normativa sobre etiquetas de alimentos en España y en Europa es en general nefasta. La industria alimentaria se ha gastado mucho dinero para hacer lobby y que no haya etiquetas claras“. Todos esos niños que hoy se inflan a bollería industrial y precocinados de adultos tendrán problemas de todo tipo. “Hay 13 cánceres que están asociados con la obesidad, hay diabetes, enfermedades cardiovasculares…”. Problemas crónicos que podrían prevenirse con una alimentación saludable.

“Yo no hablo de que se use la alimentación para tratar enfermedades, eso sería pseudociencia. Estoy hablando de medicina preventiva. Hay que llegar antes”. El libro recoge también los resultados de Predimed, el mayor estudio hecho en Europa sobre nutrición y entre sus conclusiones demuestra que la dieta mediterránea reduce un 30% los infartos e ictus, un 66% los problemas circulatorios y previene la diabetes. “El estilo de vida tiene más influencia en nuestra salud que los genes más perversos”, explica sentado en una cafetería del centro de Madrid.

¿Y ese estilo de vida cómo se trabaja? Es una pregunta recurrente entre los pacientes del doctor. “Pues con una dieta en la que haya frutas, verduras, pescados, legumbres…, y aceite de oliva“. Este último como alimento estrella “por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antibacterianas”, según demostró también el estudio Predimed, que ha sido financiado por el Instituto Público de Salud Carlos III. “Es clave para poder decir las cosas claras y hacer investigaciones rigurosas que existan instituciones públicas que repalden proyectos de investigación”.

-Si la nutrición es clave para nuestra salud, ¿por qué apenas se estudia en la carrera de Medicina?

-Es cierto que apenas se da. Tendría que reformarse el plan de estudios de Medicina para que se estudie más nutrición en la carrera. Si no ocurre que abunda la pseudociencia y eso sólo crea confusión.