Oportunidades

La vida nos dio una gran oportunidad al llamarnos a la existencia. Nos dio un cuerpo con un potencial genético y biológico impresionante. Además nos obsequió un cerebro con una capacidad inmensa para que pudiéramos conocer los secretos de la naturaleza y de la vida, para desarrollar una conciencia brillante que nos ayude a discernir entre el bien y el mal. También nos dio el libre albedrío para que fuéramos protagonistas de nuestro propio destino y un tiempo suficiente para convertir nuestros sueños en realidad. ¿Qué más podemos pedirle a la vida?

Los seres humanos nos creemos muy inteligentes y evolucionados en comparación con las personas de otras épocas porque hemos descubierto e inventado muchas “cosas” pero somos una sociedad que vive a la deriva. La ignorancia, la pobreza y la violencia, indican que no estamos aprovechando las oportunidades que nos da la vida.

Ni tú ni yo podemos cambiar la dinámica cansina de la historia. La mayoría de las personas se van de esta vida con una sensación de vacío y frustración. Unos porque sienten que no han tenido suerte, que la vida no les ha dado oportunidades. Otros porque no han sabido aprovechar las oportunidades que les ha dado la vida.

La Ley de Causa y Efecto dice que cada quien es artífice de su destino y según la Ley Correspondencia cada quien recibe lo que merece.

Las oportunidades, el éxito, la libertad y la felicidad están ahí pero nadie nos lo puede dar porque son una conquista personal. Y ¿Por qué si están ahí no los vemos?

Como diría el Principito: “Hay cosas que sólo se ven con el corazón”

Mientras no crees en ti las condiciones mentales adecuadas no podrás percibir la verdad, la amistad, el amor, la alegría, el éxito ni la felicidad.

Cada día desfilan delante de ti numerosas oportunidades para hacer dinero, para hacer amigos, para aprender, para ayudar, para admirar la naturaleza, para ser feliz…pero si funcionas a bajo nivel no puedes percibirlas.

La razón por la cual unos son ricos, inteligentes, triunfadores, felices…se debe a que, de alguna forma, se han programado para ello y la razón por la cual otros son pobres, ignorantes, egoísta,…se debe a que, de alguna forma, se han programado para ello; porque en definitiva, toda conducta humana es el resultado de una programación mental. La programación mental no se realiza de un día para otro. Es el resultado de un largo proceso. Nadie triunfa en un momento o fracasa en un momento. Puede existir un momento en el que se definen las cosas, pero ese momento contiene el esfuerzo de toda una vida o bien los errores acumulados durante mucho tiempo.

La carrera de 100 metros planos se corre en sólo 9,74 segundos, pero en esos pocos segundos están contenidas miles de horas de esfuerzo, de entrenamiento, de sacrificio y de responsabilidad. A pesar de la preparación se corre el riesgo de peder porque al final sólo gana uno; los demás van quedando en el camino.

Las oportunidades y la suerte las crea uno mismo. 
Muchos estudiantes se esfuerzan, se gradúan, obtienen un título y luego tienen serias dificultades para conseguir trabajo. Algo falla (se trata de una profesión que tiene poca demanda, falta carácter, autoestima, creatividad, simpatía, etc.

Vivimos en una sociedad competitiva y es necesario desarrollar herramientas para competir y ganar. La mejor herramienta es la decisión firme de triunfar. Los que triunfan suelen ser personas normales, dotadas de voluntad de triunfo que tratan de cambiar las cosas en vez de esperar que las cosas cambien.

Es importante conocer las leyes espirituales del éxito, las claves del éxito…porque ellas enseñan la sabiduría y proporcionan el estímulo necesario para estar siempre alerta y preparados.

La vida ofrece infinidad de oportunidades pero sólo las personas “capacitadas” pueden percibirlas y aprovecharlas. Y, mejor aún, crea tus propia oportunidades para que no dependas de nadie. 

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    Lic. David Angulo de Haro

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