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Testimonio Experiencia Cercana a la Muerte

Tras un aneurisma que se manifestó mientras conducía, Marisa fue trasladada al Hospital de Alicante, donde estuvo inconsciente durante 13 días. Ella relata lo que pudo soñar, pero que para ella fue una vivencia real, con resultados incomprensibles clinicamente.

Este es su testimonio:

Submundo

¿Cómo está mi Reina hoy…?.

Una voz que me resulta familiar y que me reconforta, me devuelve a la vida durante unos segundos, para después, regresar a un submundo de sueños profundos… muy profundos.

No me puedo mover y advierto que mis extremidades están atadas a la cama de un hospital. La noche anterior intenté escapar de allí. ¿Dónde vas? ¡¡Por Dios se ha arrancado la vía!!-escuchaba a celadores y enfermeras mientras mi cabeza daba vueltas y el vómito subía por mi garganta. Y de nuevo… de vuelta al submundo, un submundo del que desconfiaba.

En el submundo estaba en un hospital. No sabía porque y para que me habían llevado hasta allí. Estaba desnuda, tan sólo una sábana me cubría. Deslizo mi mano hacia mi sexo porque algo me molesta, y descubro un tubo que se introduce en mi vagina. “Algo en el riñón…seguro que es algo en el riñón” pensaba mientras volvía al submundo.

Una mariposa llama mi atención. Está parada en la esquina de la fría habitación, inmóvil al igual que la sombra que descubro sentada a los pies de mi cama, una sombra de alguien que permanece en silencio, observándome.

Una mariposa y la sombra de alguien que no alcanzo a ver….

Sueños

En el hospital de mi submundo hace frio, y por un largo pasillo, con puertas cerradas a derecha e izquierda, me conducen en camilla hasta un quirófano para operarme de “los riñones”.

El personal del hospital parece estar robotizado. Sus caras no muestran expresión alguna. Intento explicarles lo que he descubierto del director y médico-cirujano del hospital. Tanto ellos como los pacientes están siendo manipulados con el poder de la mente. Los pacientes no están siendo intervenidos. Entran en el quirófano pero, al igual que de un tratamiento placebo se tratara, salen de él con la fe y la esperanza de que han sido curados.

Intento borrar un archivo privado que descubro de estos pacientes pero es entonces, cuando él, el director, descubre mis intenciones y paraliza el hospital. Todo se queda congelado en el tiempo… todo y todos excepto yo.

Mi mente no para. El poder de la mente. Mi mente enfrentada a otra mente…

Y de nuevo la mariposa observándome desde la esquina de la habitación.

Hospital de la luz

En el techo de la habitación de hospital de mi submundo, advierto un riel donde cuelgan los goteros, pero lo que no sabe nadie es que tirando de la anilla de un extremo, como si de una cremallera se tratara, y enganchándola a una argolla al final de dicho riel, se abre un hospital lleno de luz blanca donde se respira felicidad, donde su personal viste de blanco y donde te atienden con amor, mucho amor y con una enorme sonrisa.

Estoy atada y quiero cruzar al otro lado…me quiero ir pero nadie me ayuda. ¡¡ Por favor, ayúdame a tirar de la anilla!! Me oigo suplicarle a mi hija.

Y la mariposa sigue ahí, en un rincón, inmóvil y observándome…

Despertar

Después de trece días en coma inducido en la UCI del hospital de Alicante, abro los ojos y veo el rostro emocionado de mi hija y de mi padre que me dicen lo orgullosos que están de mí. No podían imaginar la cantidad de gente que se había preocupado por mi estado. Unos rezando, otros pidiendo, otros mandando reiki… a todos vosotros: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS, no dejasteis que cruzara al otro lado…

Poco a poco me ponen al corriente de lo sucedido. Un aneurisma congénito ha estallado en mi cerebro mientras conducía por la autovía después de un día de playa con mi hermana. “Te vi muerta, apoyé tu cabeza en mi hombro y, sin saber todavía como, di un volantazo estrellando el coche contra la mediana” me contó. Milagrosamente y un domingo 29 de Julio, a media tarde y con abundante tráfico, no hubo que lamentar una tragedia mayor. Estábamos vivas.

El equipo de neurocirujanos del hospital de Alicante me intervino de urgencia drenando mi cerebro y embolizando el aneurisma con éxito. Otro milagro. Vuelvo a nacer.

Los siguientes días a mi despertar mi actitud fue muy positiva. Con un: “MUY BIEN”, una sonrisa y un toque de carmín en los labios, todas las mañanas respondía a la médicos que me visitaban en la UCI, pero a pesar de ello, deciden que, en unos días, tendrán que operar.

“Eso no va conmigo”, me oigo decir convencida, y después del fin de semana mi sangre volvía a circular con normalidad y suspendían la intervención.

Cinco días después, SIN OPERACIÓN, SIN NECESIDAD DE REHABILITACIÓN, SIN MEDICACIÓN Y SIN SECUELAS, me dan el alta hospitalaria.

Terapia   del alma

Mi mente no deja de pensar en lo sucedido y estoy muy triste. Los diferentes médicos que me han visto coinciden en que podía estar muerta. Necesito ordenar mis sueños y buscar un porqué de lo sucedido, así que contacto con un profesional para que me ayude.

Después de un primer contacto, Avelino (así se llama el psicólogo al que acudo) me sugiere una terapia regresiva y me invita a tumbarme en un sillón. A través de un estado absoluto de relajación, me conduce hasta el banco de un jardín donde advierto un libro. Se trata del libro de mi vida y lo vamos a abrir por el día de los hechos en cuestión.

A la de tres. UNO, DOS, TRES… una luz intensa y blanca me deslumbra y advierto que procede de un angelito de cristal que llevo prendido del espejo retrovisor de mi coche. “No te preocupes, tranquila, no te va a ocurrir nada” oigo como me dice una voz que me inunda de paz y afloja todo mi cuerpo…, como si flotara.

– Y Ahora vamos al mundo de tus sueños, me dice el analista. A la de tres contactaras con el médico. UNO, DOS, TRES. Dime… ¿Qué edad crees que tiene?

– Entre cuarenta y cuarenta y cinco años, le contesto.

– ¿Que estatura aproximada tiene?

– Sobre l, 85mts.

– ¿Es un humano?, me pregunta

– Creo que Sí

– Ahora dime ¿de qué color tiene los ojos?

– Son muy extraños, son como… transparentes.

– ¿Sabes su nombre?

– Carlos, me llamo Carlos, le digo

A continuación Avelino me pide permiso para hablar con Carlos (el médico de mis sueños), a través de mí.

– Carlos, ¿me puedes decir en qué año te encuentras?

– 1825, le contesta.

– ¿Y en que continente te sitúas?

– En África.

– Carlos, ¿y a que te dedicas en África?, pregunta Avelino

– Soy sanador.

– Muy curioso…. Y dime ¿cómo falleciste?

– Creen que soy un brujo porque curo a través de la mente. Me están tirando piedras, me están lapidando. Y muero.

Noto como me llevo la mano a la cabeza. He sentido como una piedra ha estallado contra el lóbulo frontal de mi cerebro… En ese momento, Carlos, el sanador, fallece

– Y dime Carlos ¿por qué te has quedado aquí y no has ido a la luz?

– La mente es muy poderosa y es capaz de curar las enfermedades. Alguien tiene que poner voz a esta realidad, por eso no me he marchado.

Para terminar, Avelino y yo nos despedimos de Carlos y pedimos para que se marchara en paz a la luz.

Cuando le cuento a mi hija la experiencia tan bonita e increíble que acabo de experimentar, me confiesa que Carlos se llamaba el médico que me hizo el cateterismo el día que volví a NACER.

 

Reflexiones

Tras la experiencia vivida con esta terapia, me invade un estado de Paz, ya tengo respuestas a lo que me preocupaba. Siempre fui “creyente” pero ahora puedo afirmar que los milagros existen. Desde que desperté del coma inducido, hasta el día de hoy, la experiencia ha sido muy dura, pero después de lo vivido en la terapia, ahora la veo preciosa.

Está cambiando mi percepción de la vida y ahora tengo otras prioridades. Vuelvo a recuperar la ilusión, a creer en el amor, siento mucha paz y no tengo miedos.

La mariposa de mi sueño me sugiere: RENACIMIENTO, CAMBIO.

El médico de mi sueño: EL INMENSO PODER DE LA MENTE.

El hospital de luz de mi sueño: VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE.

Y las personas de mi vida: AMOR INCONDICIONAL