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Testimonio Inlfuéncias externas que bloquean

Todo tiene un origen, por tanto, un porqué.

Julio Alberto es un señor de unos 50 años que vino a consultarme pues se encontraba que no era dueño de su voluntad. Esto es lo que dice:

Motivo de la consulta: Trabajo encargado a un santero hacia mi persona.

Después de llevar unos cuantos años donde todo en la vida andaba del revés, me llego la información de que me habían realizado un trabajo de santería para hundir mi vida.

Los síntomas que presentaba en este instante eran agotamiento, nerviosismo, imposibilidad de descansar por las noches y no ser dueño de mi voluntad.

Lo aparente en mi vida cotidiana fue que todo acontecía de la forma contraria a mis deseos, negando así que pudiera tener una vida donde me sintiera realizado.

Nada más empezar la terapia, pude ver a la persona que encargo ese trabajo. Poco a poco, tal como iba avanzando la terapia, entendía mejor los motivos por los cuales esa persona decidió encargar ese trabajo. La sorpresa fue mayúscula cuando pude darme cuenta, que en otra vida yo realizaba estas actividades. Esto me hizo reflexionar durante algunos días sobre el tema, pudiendo comprender, con miras nuevas, cuáles fueron las verdaderas razones de esta

situación.

A primera vista esto parecía una mala jugada por parte de la persona que encargo el trabajo, pero transcurridos los acontecimientos en la terapia, pude entender que esta situación me llevo a solucionar un tema mío, en mi interior resonaban los trabajos que yo había realizado en otra vida contra algunas personas. Esto me dio la oportunidad de resolver esos errores y avanzar en la búsqueda de mi propósito en la vida.

Al final de la terapia tuvimos la oportunidad de conversar con un ser que pertenecía a ese grupo de energías, las energías que se generan cuando se realizan este tipo de trabajos. Fue muy enriquecedor ese dialogo, pues nos demostró que donde entra la luz las tinieblas se disipan, que la luz es información y el amor es la verdad.

Transcurridos unos meses desde la terapia, mi vida vuelve poco a poco a la normalidad. Se volvió a encender en mi la ilusión, el deseo y mucha paz. Estoy agradecido a la vida por lo que aconteció y no dudaría en volver a realizar otra terapia si lo considerase necesario.

Como observación, decir que es muy curioso cuanto desconocemos lo que somos, lo que nos mueve y sobre todo cual es el sentido de nuestras vidas. A partir de ahora estaré más atento a mi interior, pues creo que es allí donde resido de verdad.

Espero que esta experiencia pueda ayudar a alguien a ofrecer luz para su vida.