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Testimonio ``No encontraba sentido a su vida``

Este es el relato de una mujer marcada por la vida. Ella buscaba respuestas en los círculos denominados espirituales. Vino hace poco a consulta y le pedí que escribiera su experiencia:

«Si tuviese que describir mi vida lo haría como una vida triste, un cúmulo de problemas, dificultades y obstáculos a cualquier proyecto o sueño que haya podido tener.

Ha sido una vida marcada, sobre todo, por los miedos: pánico a la gente a las aglomeraciones a no dar la talla y sentir siempre que valgo menos que nada, a los gritos, la violencia. En resumen, miedo a la propia vida.

Reconozco y lo hago desde la luz que me ha aportado la terapia del alma, que estos miedos e inseguridades, impresos en lo más profundo de mi personalidad, son los que han impedido que sea capaz de superar los obstáculos que he ido encontrando en el canino, para realizar mis proyectos.

A mis sesenta años, soy una mujer frustrada, triste y con pocas ganas ya, por qué no decirlo, de seguir viviendo.

En este punto de mi vida, en el que necesito y pido tranquilidad y disfrutar de la cosecha realizada, me encuentro con una multitud de problemas y dificultades que me impiden avanzar. No negaré que, en más de una ocasión, mi única salida y mi pensamiento de forma obsesiva, me han llevado a plantearme el suicidio.

Llegado este momento de no ver, de no encontrar una luz por ningún sitio, me encontré de frente con la terapia del alma. En principio, me negué pensando que sería una más, de las muchas terapias que pululan sobre todo en los ambientes “espirituales”.

He probado algunas, pensando y deseando un cambio radical de vida, pero no ha llegado. Mi conclusión, hoy en día, es que, si no remueves y limpias a fondo toda la energía que arrastra tu alma, no consigues nada.

Al fin, un día, decidí y pensé: “¿Por qué no? Total, ya está todo perdido. ¿Qué más da?”. Y me lancé a ello.

Mi experiencia con la terapia del alma ha sido potente y muy profunda, pues a pesar de que solo llevo una sesión, el trabajo interno y el movimiento emocional e intelectual están durando un tiempo y seguirán dando pautas a trabajar durante un largo periodo.

Lo que más me impresionó fue ver cómo el alma lleva consigo las vivencias, donde quiera que esté, y cómo estas vivencias marcan e imprimen de forma profunda nuestras relaciones actuales, nuestro modo de pensar y muestras emociones, pero también cómo en este tipo de terapia estas vivencias marcan e imprimen de forma profunda, nuestras relaciones actuales, nuestro modo de pensar y nuestras emociones; además, como en la terapia del alma, a la vez que revives y recuerdas experiencias pasadas, se te dan las herramientas y la capacidad de ver, cómo y dónde te están impidiendo avanzar en esta vida, unidas a la limpieza profunda que se hace en la misma sesión.

Supongo que lo que se recuerda generalmente son vivencias duras. Al menos, así ha sido en mi caso, pero vivencias que te traen a la consciencia, a la misma vez que la experiencia traumática, el recuerdo de que somos energía, de que tenemos un enorme potencial para desarrollar y crecer… de que en realidad somos TODO.

Agradezco mucho esta experiencia, porque a pesar de las dificultades y los problemas que surgen cada día, me está ayudando a encontrarme conmigo misma; a ratitos todavía, pero me siento en el camino. Los miedos siguen estando, al igual que la inseguridad, pero estoy aprendiendo a fluir, a no luchar contra ello, sino a sentir que no son tan reales, nada lo es.

El SER que soy es más fuerte que todo ello. Poco a poco voy aprendiendo a contactar más con él y a dejarlo fluir, a través de la meditación. Siento que estoy aprendiendo a VIVIR, sin más.

Esta terapia, ha traído a mi memoria y a mi conciencia que: no somos humanos, teniendo experiencias espirituales, sino más bien al contrario: somos seres espirituales, viviendo experiencias en un cuerpo humano. Gracias.»

 M.ª Carmen García

 

En la entrevista inicial M.ª Carmen dijo que no valía nada y que no sabía por qué no podía perdonarse. Tras esta sesión dice que encontró respuestas que le están ayudando a través de la toma de conciencia, para mejorar su vida, especialmente sus pensamientos. Ella hablaba continuamente con palabras negativas, de tristeza, pesimismo. Es el principio de una cadena de infortunios, la mente manda estos datos que se instalan en el subconsciente y hacen vivir con arreglo a estas pautas. Puede que te parezca irreal, aunque es posible de poner en práctica y ver los resultados.

Cuida tus pensamientos, porque se volverán palabras.

Cuida tus palabras, porque se volverán actos.

Cuida tus actos, porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres, porque forjaran tu carácter.

Cuida tu carácter, porque formará tu destino.

Y tu destino será tu vida.

(Mahatma Gandhi)